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Reseña crítica de "Perfiles de personalidad asociados a la mentira y el engaño", de Elizalde Martínez y Reiván Ortiz

En esta ocasión reseñamos: Elizalde Martínez, Braulio A. y Reiván Ortiz, Geovany G. (2021). "Perfiles de personalidad asociados a la mentira y el engaño". En Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística, Año 9, vol. 18. N.L. , México.

Recuperado de https://www.researchgate.net/publication/351475443_Perfiles_de_personalidad_asociados_a_la_mentira_y_el_engano_Personality_profiles_associated_with_lies_and_deception

Consulta del 21/05/2021.

Introducción

La investigación que Elizalde y Reiván realizan en torno a la constitución de perfiles de personalidad asociados a las mentiras y los engaños es un trabajo de revisión de fuentes impresas y digitales sometidas a procedimientos críticos para garantizar la validez de la información consultada. 

En esta reseña abordaremos los elementos más importantes de la metodología de la investigación que han empleado estos autores y los resultados más notables a los que arribaron.

Consideramos importante estudiar los elementos metodológicos de este trabajo pues son fundamentales para validar los hallazgos, discusión y conclusiones que realizan, como un ejercicio que cotidianamente debemos realizar los criminólogos para el desarrollo de la disciplina. 

La criminología es una ciencia social con múltiples aplicaciones, sintética y, consecuentemente, profundamente interdisciplinaria; además, se encuentra todos los días en una dinámica de transformaciones que generan resultados de diverso orden en las más distintas latitudes. Por esto, la discusión sobre los temas metodológicos y técnicos son fundamentales, en este caso, con la psicología clínica. 

En "Perfiles de personalidad..." encontramos un trabajo que muestra la preocupación de los autores por abordar un tema que consideran poco estudiado: "la relación entre la personalidad, la mentira y el engaño, que se ha convertido en una necesidad de los sistemas judicial, forense y criminológico cuando identifican qué perfiles de personalidad se encuentran firmemente asociados a mentiras y engaños". 

Se trata de una investigación que se inscribe dentro del campo de la criminología clínica que tanto impulsaron grandes estudiosos del fenómeno criminal, como Jean Pinatel y Benigno Di Tullio. El propósito de la investigación de Elizalde y Reivan es identificar la asociación de la mentira y el engaño con la personalidad, con objeto de reconocer en qué tipo de perfiles son más frecuentes estos patrones de conducta. 

Metodología

Para hacer esta revisión bibliográfica, los autores recurrieron al uso de la herramienta PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses), con objeto de contar con un instrumento confiable de búsqueda y selección de contenidos científicos arbitrados en revisiones sistemáticas. 

Los autores establecieron un marco temporal de estudio que abarcó publicaciones desde 1988 hasta 2020, incluyendo revisión sistemática, meta-análisis e investigación empírica y excluyendo otras tipologías textuales, como comunicaciones para editores, artículos referidos a estudios con menores de trece años, literatura relacionada no convencional, resúmenes de conferencias y materiales no arbitrados. 

Para la identificación y selección de estudios, emplearon palabras clave ("personalidad", "psicopatía", "mentira" y "engaño"), con los operadores lógicos "AND", "OR", "IN" y "ALLINTITLE", las cuales se emplearon para la búsqueda en títulos y resúmenes de artículos en las bases de datos de investigaciones científicas arbitradas Pubmed, Scopus, Wiley Online Library y Taylor & Francis Online

La evaluación crítica de cada artículo se realizó con base en el uso del protocolo AMSTAR-2 (Assessing the Methodological Quality of Systematic Reviews), que es una herramienta de cotejo de los elementos necesarios para considerar la calidad y valor de estudios aleatorios y no aleatorios u observacionales

Cabe mencionar que en la investigación biomédica, en la que con frecuencia se utilizan estas herramientas para hacer revisiones sistemáticas de estudios clínicos, epidemiológicos y otros, los estudios no aleatorios son frecuentes y de muchos tipos, como los de control no aleatorio, de controles ante-post, de series de tiempo escalonadas, históricamente controlados, generacionales, de control de caso, de intersecciones, de series de casos y otros. 

Tras la aplicación de los instrumentos descritos, los autores obtuvieron un corpus de estudios de 83 materiales que se obtuvieron con los criterios de búsqueda mencionados e información acerca de sus características: magnitud de la muestra, condición, diseño, propósitos clínicos y controles. El uso de las herramientas PRISMA y AMSTAR-2 implicaron establecer criterios de exclusión por duplicación (tres materiales), incumplimiento del criterio de búsqueda (siete artículos) y carencia de información relativa al estudio (54 textos); por lo que quedaron incluidos en el corpus veintiún artículos que cumplieron los criterios de selección y fueron organizados por año, objetivo, método y resultado. 

Los resultados del proceso de búsqueda

Los resultados obtenidos permiten saber qué estudios arbitrados contribuyen a clarificar y precisar conceptos, establecer relaciones entre distintas nociones, buscar experiencias de investigación en psicología clínica que pudieran confirmar experimentalmente las hipótesis teóricas acerca de las relaciones entre las conductas relacionadas con mentir y engañar y la personalidad de las personas que las realizan. 

Me parecieron muy interesantes los conceptos relativos al hecho de que mentir y engañar son actos conscientes que pueden ser efectuados tanto por intereses individuales como colectivos (p. ej., cuando una comunidad resiste un acto de autoridad que considera injusto y sus miembros deliberadamente mienten y engañan a las autoridades). 

Más interesante aún resulta el hecho de lo poco que se ha estudiado este tema desde las neurociencias, por lo que hay oscuridades acerca de las respuestas neurofisiológicas del organismo duranto el acto de mentir o engañar. No obstante, mucho hay acerca de los indicadores corporales del engaño: habla alterada, cambio en el tono de voz, mirada evasiva, movimientos incontrolados de manos y pies, así como otros indicadores de nerviosismo. 

Me permito señalar que, de hecho, estos indicadores y otras respuestas corporales (cambio de temperatura, de ritmo cardiaco, etc.) han sido empleados durante décadas por los poligrafistas para detectar los momentos en que las personas mienten o tratan de engañar. Y sabemos de las importantes discusiones que existen acerca de la relativa confiabilidad de estas pruebas, que se realizan tanto en el ámbito judicial como en el de la seguridad.

Un dato central que destacan los autores acerca de la función de mentir y engañar es que ambas se utilizan para influir en la conducta de los interlocutores de un sujeto con la intención de crear falsas creencias acerca de un hecho o una situación. Esta intención puede variar de acuerdo con la cercanía del sujeto con los interlocutores y el temor a las consecuencias en estas la relaciones.

Otro interesante hallazgo se relaciona con el proceso cognitivo y emocional que implica mentir o engañar. Algunos autores proponen que el proceso de mentir pasa por a) la activación psicofisiológica, b) la respuesta emocional, c) la dificultad cognitiva de crear una mentira y d) el reto de controlar la conducta para inhibir los signos reveladores del acto de mentir. 

Las motivaciones para mentir también fueron abordadas en diversos estudios: desde la defensa de intereses colectivos (comunidades, familias, grupos, etc.), la recompensa de los intereses propios para la obtención de un beneficio, hasta el evadir las conscuencias legales de un acto criminal (en contextos de psicología forense).

Los autores hallaron información importante relacionada con el papel que juega la capacidad de mentir y engañar en el desarrollo de la personalidad de los individuos. En algunos estudios se considera a la mentira y el engaño parte del desarrollo social normal. Las personas con mejores capacidades cognitivas pueden mentir mejor y esto forma parte de la interacción humana cotidiana, a lo que se debe agregar que existe diversidad en los lenguajes verbal y corporal que llevan a algunos sujetos a ser mejores que otros en el acto de mentir o engañar, pero las tendencias generales de conducta, la inteligencia y el entorno establecen límites para estos actos. 

En otros estudios se consideró la correlación entre varias formas de mentir y engañar con otros rasgos de la personalidad, como autoestima, apertura, consciencia, extraversión, simpatía y neuroticismo. También se ha considerado correlacionar estos actos dentro de grupos sociales complejos, en los que los contextos conductuales y situacionales se deben tomar en cuenta de manera sistemática.

Ahora bien, en algunos estudios se propone que las poblaciones que padecen alguna psicopatología (personalidades psicopáticas, narcisitas y antisociales) poseen características cognitivas, sociales y emocionales exclusivas que les permiten mentir o manipular a otros mediante el uso de diversas estrategias con mayor frecuencia que el común de las personas.  

En varios estudios, los individuos con personalidades psicopatológicas mostraron mentir buscando la utilidad individual o herir a otros para insuflar la imagen propia. Los sujetos con personalidades histriónicas y con trastornos límite mostraron tendencia al autoengaño y a problemáticas formas de comunicación. Los paranoides, esquizoides, esquizotípicos y quienes padecen personalidades obsesivo compulsivas y dificultades cognitivas para controlar sus conductas mostraron gestos y posturas relacionadas con conductas de engaño. A diferencia de todos los anteriores, las personas que tienen personalidades evasivas y dependientes no manifestaron temor, ansiedad o nerviosismo en sus indicadores psicobiológicos al mentir o engañar. 

Ante este panorama, que en la lectura del artículo muestra una mucho mayor riqueza y propone una larga serie de preguntas e inspira diversas hipótesis de investigación, Elizalde y Reiván realizan una clasificación de sus hallazgos basada en las características de la relación entre la mentira, el engaño y la personalidad:

1) Personalidades antisociales y narcicistas: se relacionan frecuentemente con la mentira y el engaño con objeto de generar grandiosidad, auto-centrismo, falta de empatía y hostilidad hacia las amenazas; de la misma forma que las conductas sospechosas, frialdad emocional, e incapacidad para sentir o expresar culpa facilitan la conducta mentirosa y engañosa.

2) Personalidades histriónicas y con trastornos límite: muestran patrones de autoengaño, simulación, deseo de admiración, búsqueda de ser el centro de atención, así como para enfrentar el miedo al rechazo social y la crítica. 

3) Personalidades psicopáticas: vinculados a rasgos antisociales y narcisistas, suelen no mostrarse exitosas al mentir y engañar debido a sus fuertes patrones egocéntricos, de falta de remordimiento y de deseo de ejercer poder en su entorno, por lo que no consideran necesitar de mentiras y engaños para lograr sus objetivos, aunque se presentan excepciones.

A pesar de este esfuerzo de clasificación, los autores concluyen --con honestidad científica y espíritu de investigación-- que los resultados a los que han llegado no pueden ser generalizables. Los datos obtenidos para estudiar las relaciones entre mentira, engaño y personalidad carecen de estudios empíricos, se basan en muestras sin valor estadístico, requieren de mayor información bibliográfica; son más propuestas teóricas que datos resultado de estudios clínicos. 

Para la discusión

No hay forma aún de medir los estados de salud mental y emocional de amplias capas de población de un país si no es mediante estudios estadísticos de epidemología psiquiátrica, sobre todo si se quiere llegar a para estimar dimensiones de rasgos asociados a una personalidad, como es el caso de la mentira y el engaño. En mi país, México, hay instituciones que han hecho esfuerzos por realizar estudios estadísticos de la salud mental de la población. Estas encuestas se han realizado desde el año 2000 a cargo del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

En su estudio, Elizalde y Reiván destacan en sus conclusiones la importancia de realizar nuevas investigaciones basadas en estudios empíricos. Creo que tal vez la epidemiología psiquiátrica podría arrojar resultados importantes para esta clase de investigación. 

Por otra parte, considero valioso hacer una reflexión acerca de la importancia de los perfiles de personalidad y su valor criminológico y jurídico. En la actualidad se hacen muchos esfuerzos por colaborar en la identificación de patrones característicos de conducta que contribuyan a la formación de perfiles criminales. Se considera que esta labor multidisciplinaria podría apoyar las tareas de fuerzas de seguridad, fiscales, ministerios públicos y peritos criminalistas. De hecho, coincido en ello. 

No obstante, creo que desde el punto de vista de la finalidad de la criminología como ciencia --contribuir a enriquecer las políticas de prevención de los delitos con conocimientos científicos--, es igual de importante lograr estudios de perfiles victimales. Como alguna vez escuché decir a un joven pero experimentado criminalista de casos de feminicidio en Jalisco, México: es el perfil de la víctima el que realmente va a indicar el perfil de su o sus agresores. 

Si estudiáramos la importancia de actos como la mentira y el engaño desde el punto de vista de las víctimas en diversas tipologías delictivas, quizá podríamos conocer mejor las interaciones víctima-victimario, estudiar patrones, crear estrategias de prevención, diseñar programas educacionales de prevención victimal, etcétera. 

Los autores de esta investigación hicieron un gran trabajo. Se plantearon un tema que realmente no ha tenido la atención debida, eligieron una metodología rigurosa y la llevaron a cabo, realizaron el análisis y extracción de datos con el uso de herramientas estandarizadas  y validadas para alcanzar certidumbre en las fuentes con las que trabajaron, y plantearon con claridad su metodología de búsqueda. Esto es de elogiarse en el entorno de las ciencias sociales de Latinoamérica y otras latitudes. 

Me parece que valdría la pena, a su vez, hacer la crítica al propio proceso metodológico. Revisar sus virtudes y limitaciones. Por ejemplo, me es claro que, en el contexto de la investigación biomédica anglosajona, los grandes repositorios y buscadores se encuentran altamente sistematizados. Lamentablemente, no es el caso del conjunto hispanoamericano, en el que existe un grado de sistematicidad en las publicaciones científicas que no es tan refinado como el de las naciones que históricamente han invertido mayor cantidad de recursos en sus sistemas de producción y divulgación científica. 

Creo, sin duda, que es un imperativo mejorar las condiciones de sistematización de la información científica de América Latina, y esta investigación es un claro ejemplo de ello; pero, al mismo tiempo, es importante valorar si las estrategias para la localización de información académica relativa a nuestros países son las más adecuadas y pertinentes para los objetivos que nos proponemos. Tal vez estrategias complementarias de búsqueda hubieran permitido localizar otras publicaciones valiosas, aunque no se encuentren indexadas en los sistemas de ciertos buscadores.

Para concluir

Es un placer leer investigaciones que se plantean tener rigor metodológico, técnico y, en suma, científico. Este tipo de trabajo es la base para la discusión académica y el desarrollo de la ciencia. Una muy recomendable lectura para los especialistas de la psicología, la criminología, la victimología y el conjunto de las ciencias penales y forenses. 

Trabajos similares:

González, J. L., Besteiro, I. (2015). Personalidad, mentira y Engaño. Behavior &
Law Journal, 1(1), 17-26.

Porcel Medina, Manuel; González Fernández, Rubén. El engaño y la mentira en los trastornos psicológicos y sus tratamientos. Papeles del Psicólogo, vol. 26, núm. 92, septiembre-diciembre, 2005, pp. 109-114. Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos, Madrid, España





Comentarios

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  3. Algo que me parece bien interesante es cuando mencionas sobre los perfiles de las víctimas, estudiarlos para proponer cambios de hábitos y evitar ser una.
    ¡Mucho éxito en éste blog!
    Estaré al pendiente de futuras publicaciones.

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    1. En efecto, creo que en la criminología contemporánea, así como en las políticas de seguridad ciudadana, el mayor interés debe estar puesto en las víctimas y en las políticas de prevención victimal. ¡Muchas gracias por el comentario!

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  4. Espero que los estudios y avances en la detección del discurso del odio puedan verse reflejados en las leyes tanto de cada país como en el ámbito internacional. Sería una importante aportación para la defensa de las víctimas de estos actos.

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